Piura: Balance económico del 2023 y expectativas empresariales para el 2024

Por: Julio Ramos Yovera (*)

Abordar el escenario que le esperaría a la economía regional este 2024, nos conlleva a dar una lectura de cómo se viene desarrollando. Desde hace más de una década se ha mostrado una marcada desaceleración económica en la región, profundizándose en el 2022 con una recesión económica de caídas trimestrales de hasta 2.6 % en el PBI, y un 2023 que, si bien presenta tasas de crecimiento positivas hasta el tercer trimestre (6.2 %), revela sectores que prologan sus caídas hasta por 2 años, como construcción (-16.7 %), telecomunicaciones (-2.7 %), y minería e hidrocarburos (-1.9 %), que en conjunto representan el 24 % del PBI piurano. Ver Tabla 1.

Tabla 1: Dinámica de los sectores económicos de Piura, 2021 – 2023 (Variaciones porcentuales)

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Fuente: INEI. Elaboración: Estudios Económicos CAMCO Piura

Dicha coyuntura es explicada por factores internos y externos, tanto estructurales como temporales. El año 2023 inició expectante, muestra de ello, en el primer trimestre se registró un crecimiento de 8.6 % en la economía piurana explicado sobre todo por los 2 primeros meses, dado que desde el tercer mes se intensifican tres ciclones que opacan el resultado global.

Primero, en marzo se presentó el ciclón Yaku, que impactó la producción agropecuaria con un saldo de -7.1 % en el segundo trimestre, perjudicando la afloración, cultivo y cosecha de diversos productos agrícolas como mango, limón, arándano, uva, maíz, entre otros, que además de afectar el 10 % que representa en el PBI regional, significó una pérdida de más de 20 mil puestos de trabajo. Sumado a ello, el fenómeno climatológico afectó directamente a los sectores de pesca y construcción (obras públicas y privadas), concatenando efectos en las actividades de servicios vinculadas al sector telecomunicaciones, transporte y comercio.

En segundo lugar, el crecimiento económico de Piura fue opacado por la crisis político-institucional, explicada por la polarización política a nivel nacional, regional y municipal, como también por las obras paralizadas, donde a diciembre del 2023, nos posicionamos como la cuarta región con más inversión paralizada a nivel nacional por un monto mayor a los 2,200 millones de soles en 128 intervenciones, de los cuales 103 permanecen desde setiembre y 25 se adhirieron en el mes de diciembre. Todo ello conlleva a que el sistema se debilite cada vez más y las inversiones se fuguen y/o paralicen, generando un círculo vicioso de caída de la producción y menor generación de empleos.

Tercero, Piura tampoco es ajena a los conflictos y/o protestas sociales. Al cierre de diciembre del 2023, en la región se registraron 13 conflictos sociales, de los cuales 10 están activos y 3 son latentes, posicionándose entre las cinco primeras regiones que registran mayor incidencia de conflictividad social. Los activos vienen orientados hacia asuntos del gobierno nacional y comunal, mientras que los latentes vienen vinculados hacia asuntos del gobierno regional y gobiernos locales, sobre todo por un descontento en los servicios públicos, incidencia de casos de corrupción, inseguridad ciudadana, y las prácticas antiambientalistas, que lejos de estimular al empresario lo restringe por riesgo en la pérdida de activos en sus negocios.

A estos ciclones internos, hay que adherirle el ciclón internacional en el ámbito económico (desaceleración de los principales socio comerciales, precios de comodities, inflación), geopolítico (invasión de Rusia a Ucrania, el conflicto israelí - palestino), social y ambiental (calentamiento global), que han venido ralentizando la demanda internacional de productos piuranos sumado al shock de oferta.

Este 2024 se inició con expectativas en el tramo optimista, sin embargo, existen 3 principales problemas que vienen afectando la economía. Por un lado, la falta de reactivación de sectores que han sido golpeados en el 2023, entre ellos la agroindustria, la pesca y construcción; y otros sectores que aún no se recuperan desde pandemia como el turismo. Segundo, la permanencia del fenómeno climatológico que prolongan sus efectos en la agroindustria y construcción. Y tercero, el problema de salud por el incremento exponencial de casos de dengue. Aspectos que redundan en una baja en la productividad de los factores de producción y por ende en la actividad económica.

Dicho ello, hay que reconocer que el escenario es complejo y para tener un horizonte más claro se requiere de la aplicación de medidas que se tomen en el corto y mediano plazo, lo que implica evaluar los espacios dentro de la política económica para buscar un futuro promisorio, dependiendo del liderazgo y la voluntad política. En el corto plazo, en materia de política monetaria se ha logrado controlar la inflación, lo que permite reducir la tasa de interés con prudencia, promoviendo el crédito barato para ciertos sectores que están siendo más golpeados; por parte de la política fiscal se presentan riesgos por lo que es inherente manejar las reglas fiscales, promoviendo inversión pública de calidad.

Tanto en el corto como mediano plazo, lo más importante y urgente es resolver el aspecto institucional y las reglas de juego en las diversas entidades públicas como: Sistema Judicial, Fiscalía, Policía Nacional de Perú, así como mejorar la calidad de oferta política con un sentido de urgencia. Además de ello, hay que impulsar proyectos estratégicos de impacto buscando mecanismos como Asociaciones Público - Privadas (APP) u Obras por Impuestos (OxI), cooperando con la empresa privada en su ejecución, y búsqueda de financiamiento extranjero para proyectos con un enfoque sostenible. En la medida que se ejecuten estas propuestas se puede lograr una recuperación en este año, y dependiendo de su sostenibilidad se puede marcar un crecimiento sostenido en el mediano plazo.

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(*) Analista Económico. Área de Desarrollo Económico de la Cámara de Comercio y Producción de Piura